10 abril 2010

Gente animosa


Hoy he pasado la tarde -una magnífica tarde- con una de esas amigas que hacen que te sientas bien, que incluso a veces, te sientas importante. Es esa amiga que sabe decir lo que te conviene (o lo que quieres escuchar) y a la que acudes cuando necesitas ese ratito de calor humano, esas palabras de afecto, ese soplo de ánimo, da igual lo que necesites, ella está ahí.
A este género de amigas o amigos (sí, los amigos, a mi parecer, son clasificables) parece que la vida les vaya siempre bien, porque estás deseando correponderles por todo lo bueno que te han aportado, pero los muy ladinos parecen estar un escalón por encima de nosotros y no tienen ningún contratiempo que les haga necesario el solicitar tu apoyo. De lo cual nos alegramos enormemente si puede deducirse que todo les va estupendamente.


Y así quería empezar mi bitácora, dedicando unos párrafos a tan entrañables y valiosos personajes que nos hacen más llevaderos los malos momentos y más amenos los buenos. A esos que puedes disfrutarlos durante muchos días seguidos o que de repente notas una ausencia prolongada pero sabiendo que van a estar disponibles a una llamada tuya.


Este comienzo va dedicado a tí, a la culpable de que haya empezado a escribir.
Te quiero un montón.


Gracias, gracias, gracias.

Un besazo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Esto es lo que hay