17 julio 2010

¿Musas?


Hay personas con las que el tiempo se te pasa volando, consiguen que las horas se conviertan en minutos y que te olvides del entorno en el que estás, son capaces de que tu mirada no se aparte de la suya porque tienen un magnetismo cautivador e irremediablemente hacen que tu conciencia quede en un plano inferior al que la realidad ofrece.
Hoy he tenido la satisfacción de compartir mesa y sobremesa con una de esas personas. Ha sido una comida tranquila en un sitio agradable y plácido donde los comensales de las mesas de alrededor han ido desapareciendo sin que me diera cuenta y nos han dejado el restaurante para nosotros solos.
Tras la comida ella ha aceptado regalarme un rato más de su compañía tomando un café en mi casa. La sensación de proximidad, de que su presencia me absorbía se ha ido acrecentando. Cuando ha tomado la decisión de que debía irse he sentido la imperiosa necesidad de arrebatarle todo el afecto posible, pensando que un abrazo me podría ayudar a almacenar una gran cantidad de cariño para posteriormente poder administrármelo en pequeñas dosis en los momentos de morriña.
Tras desaparecer por la puerta del descansillo ha habido un lapso de tiempo en el que mi sesera intentaba buscar excusas para hacer que se diera la vuelta y permaneciera un rato más a mi lado; lástima que mi cerebro no sea de los considerados precisamente ágiles. Tal vez sea mejor así.
A los pocos minutos ya estaba en el sofá, sentado, dando vueltas a las decenas de posibilidades que se me ofrecían para hacer inmediatamente o en las siguientes horas o en los siguientes días.
¿Debería lamentarme por no haber estado más tiempo a su lado? ¿debería alegrarme por el rato que hemos compartido? ¿debería remitirle un mensaje al móvil para que quedara constancia de lo bien que lo he pasado? Demasiados ¿debería…?
Al final ha sucedido lo que aquí se ve: nada mejor que contarme a mí mismo (y compartirlo con quien quiera leerlo) un fragmento de lo acontecido en esta deleitosa jornada como si de un espejo de los sentidos se tratara.
No es la primera vez que después de similares situaciones (siempre con la misma persona), no he dudado en anotar lo que por la cabeza se me va pasando y así dejar constancia de ello. Algo similar a lo que haría una cámara fotográfica pero transcribiendo los píxeles a caracteres.
El concepto que tenía de la palabra musa me resultaba bastante abstracto, pero creo que he llegado a percibir con cierta claridad lo que esa palabra significa; aunque salvando las distancias, ya que la inspiración que las musas suscitan van cargados de tintes poéticos y es algo que yo ni remotamente poseo.

musa

1. f. Cada una de las deidades que protegen las ciencias y las artes liberales,especialmente la poesía,en la mitología grecolatina.
2. Inspiración poética.
3. Poesía.

2 comentarios:

  1. Deberías seguir escribiendo. Creo que tienes mucho que decir y tienes que hacerlo. Está muy bien lo que haces.

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  2. Hola Anónimo,
    gracias por tus ánimos. Se me hace raro ver que después de tanto tiempo como lleva escrita esta entrada, alguien haya llegado hasta ella y además deje un comentario.
    Aunque sólo sea por saber que hay alguien que me ha leído intentaré escribir algo más.
    Un abrazo

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